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miércoles, 24 de marzo de 2010

En el pasillo de los condenados a quedarnos.

Parece que lo hubiera leído en un cuento en mi infancia, o tal vez leído en una columna de algún periódico. La situación a la que nos enfrentamos el día de hoy en nuestras ciudades nos llegó con avisos es verdad. El primero en anunciarlo fue nuestro presidente. No teníamos una idea de las dimensiones que este monstruo llamado terrorismo de guerrillas tomaría.


Hasta el día de hoy. Vemos como el gobierno de nuestro vecino se ha dignado voltear a vernos y según ellos ayudarnos a resolver un problema que ellos nos causan. Claro está que cada quien su parte. Pues a ellos no podemos culparlos de los males de nuestra burocracia, de nuestra indiferencia, de nuestra corrupción así como de nuestra falta de patriotismo a través de nuestra historia desde que la viruela acabo con el Imperio que aquí existía.


Vaya muestras de patriotismo las que nos enseñan nuestros vecinos a cada momento. Para ellos las leyes funcionan pues las aplican de manera general. Como escuche decir alguna vez una persona muy querida para mi “Sr. Oficial, la ley debe ser como la muerte….Igual para todos”. En ese momento debo confesar que me dio risa, pero ahora me doy cuenta que eso es una muestra de ser gran patriota. Nuestra historia está repleta de situaciones en donde los norteamericanos defienden hasta sus últimas consecuencias las agresiones a sus ciudadanos dentro y fuera de su territorio. Aunque a veces ellos provoquen una situación, no es válido el uso de la violencia solo por verse descubierto o querer seguir operando impunemente al margen de la Ley, eso se llama cobardía.


Al día de hoy. Recibimos correos de cómo comportarnos ante una situación de secuestro, acoso, balacera…… y así sigue la lista. Yo veo esto como dar aspirinas a un condenado a muerte, teniendo la cura en nuestras propias manos. Parece mentira que hoy me siento más seguro en el Distrito Federal que en mi muy querido Monterrey.


No creo ser el único al que le incomoda no poder ir con tus hijos al parque, al centro comercial, de paseo por las calles, ó salir de viaje. O al menos no hacerlo con aquella tranquilidad que ahora nos damos cuenta hemos perdido.


¿A que estamos condenados?


¿A soportar esta situación de guerrilla, y hacer de cuenta que no pasa nada hasta e indignarnos cuando suceda de nuestro lado de la barda en nuestras casas?


¿A seguir pensando que nuestros hijos son incapaces de hacer fechorías y optar por no tocar el tema por no incomodarnos a nosotros como padres?


¿A seguir ejerciendo nuestro voto sin revisión de programas de trabajo y sustentar nuestro sufragio en promesas de campaña y jugar a que votamos cada período de elecciones?


En fin. La lista de las incongruencias sigue.


Cierto día, llevando a mis hijos a la escuela, me pregunto mi hijo mayor. Papá ¿Por qué en México no vivimos como viven los Ingleses, los Franceses, o los Alemanes? Me quede pensando un y mi respuesta fue: Hijo, Si en México gozáramos del tipo de educación, de la forma de pensar acerca del trabajo, nos enseñaran a generar negocio con nuestras habilidades, a cuestionar a quien no está haciendo su trabajo, a no hacernos de la vista gorda cuando alguien comete un ilícito para que no nos digan nada cuando nosotros nos veamos en la necesidad de ello…..entre otras cosas. Seguiremos siendo México como hasta el día de hoy.


Hay quienes han abandonado este país y sus motivos muy fuertes han de tener. Pero creo que esa no es la mejor salida, No podemos irnos, huir de nuestro destino. En la antigüedad, en tiempos de guerra todo el pueblo tenía que participar apoyando a quienes estaban en el frente defendiendo al pueblo, aldea, ciudad, o reino. El herrero trabajaba fuertemente fabricando armas, el ganadero enviaba ganado y cerdos para alimentar a los guerreros y bestias de carga para hacer llegar los cargamentos, Las mujeres enviaban ropa, medicamentos, ungüentos, leña, etc. Los comerciantes apoyaban con sal, grasas, harinas, en fin, alimentos para los guerreros. Todos absolutamente todos cooperaban sabiendo aun que podían perder la guerra. ¿Pero que pasaba con aquellos que decidían no contribuir con la guerra? Muy sencillo. Solo dos opciones. Si se perdía la guerra, eran los primeros en huir y quedarse sin patria, sin dinero, sin tierra, condenados a hacer sufrir a su familia por su temor y su indecisión pues iban a ser señalados siempre. Si se ganaba la guerra, los botines se repartían entre todos los participantes activos, y se le deba preferencia y apoyo a aquellos que habían dado su apoyo de una u otra forma. A quienes no apoyaron no se les permitía ninguna concesión de ninguna clase ni derechos que no había generado.


Condenémonos a seguir aquí, trabajar aquí, estudiar aquí, progresar aquí, generar negocio aquí, y porque no morir aquí y cambiar nuestro concepto de patriotismo. A encontrar juntos la salida de este pasillo en el que debemos estar sólo de paso.

miércoles, 13 de enero de 2010

¿Por qué no darnos a todos una oportunidad?

No termino de entender el por qué de la disputa en el tema de la adopción de infantes por parejas homosexuales.
Los que están en contra argumentan que los homosexuales son un mal ejemplo, que no tienen valores, que es por proteger a los niños de las burlas sociales, Que son unos cochinos, Que son unos depravados sexuales, y otras tantas cosas más, la lista podría alargarse cada vez mas.

Mi primer interés es saber ¿Cuál es la finalidad de la adopción? ¿Cuál es el objetivo? ¿Cómo son sus procesos de selección de padres o tutores?

Pienso que la finalidad y objetivo de la adopción es ubicar a los menores en desamparo en un ambiente estable, permanente y de seguridad.

Estos menores en desamparo provienen de familias y/o parejas (no necesariamente una familia) heterosexuales que los trajeron al mundo sin una planeación, sin una seguridad, sin un futuro responsable que ofrecerles, sin querer hacerse responsables de ellos. Que los golpean generándoles daño físico y psicológico, mutilando sus derechos, abandonándolos por períodos considerables de tiempo, abusando de ellos en todos los sentidos, no cito todas las bajezas a las que los someten pues solo de pensarlo ¡es para dar nausea!

Es de dar Pena como acusamos y juzgamos a un núcleo de nuestra sociedad por hechos que encontramos en nuestro núcleo de heterosexuales y hacemos de cuenta que no sucede, cuando nuestros centros infantiles como los del DIF están repletos de estos pequeños en desamparo.

Es de dar Pena como se exhiben las personas en contra, como no son sus hijos los que están sufriendo. Un niño mas…. Puede esperar…..el lunes que viene….No lo voy a firmar! mmh. ¿Así es como educamos a nuestros hijos? Los niños en desamparo ocupan y merecen cariño, cuidados, médicos y medicinas, comida, educación digna, vestido, y les urge sonreír para solo tratar de olvidar por lo que han pasado y asegurarse de no regresar nunca más de donde vino.

Estoy seguro que el proceso de selección de padres o tutores en solicitud de adopción de un menor considera que las personas sean honestas, saludables, emprendedoras, con solvencia económica y financiera, con cierto grado de cultura. Y estoy seguro que esto lo puedes encontrar en cualquier persona sea o no heterosexual.

Para dar malos ejemplos no se ocupa ser homosexual, los malos ejemplos los da cualquiera.

Ser responsable, cuidar de tus dependientes, dar amor y cariño a los tuyos, dar estudio a tus hijos, enseñar a tus hijos que ellos valen por ellos mismos y no por lo que la sociedad les dicte, Lo que significa “Ser Humano” No tiene nada que ver con ser o no heterosexual.

Si las parejas homosexuales pueden ayudar a nuestra sociedad haciéndose cargo de nuestros errores y malas costumbres que tenemos como padres ¿Por qué no darnos a todos una oportunidad?

miércoles, 30 de diciembre de 2009

¿En donde radica el valor de las personas?

A menudo escuchamos hablar acerca de los valores personales como honestidad, respeto, responsabilidad, calidad entre otros tantos. También nos llegan archivos de Power Point, Word, Imágenes y uno que otro archivo dinámico de Excell para ver, según parámetros de quien sabe quién, en qué nivel arbitrariamente se nos ubica. Entonces, nos vamos formando una imagen personal de cómo creemos que nos ven los demás según este tipo de archivos.

¿Será entonces cuestión de razas o etnias? ¿O acaso por zonas o regiones? ¿Los del norte comparados con los del sur? ¿Seguidores del Barcelona ó Real Madrid? No incluyo a los de derecha e izquierda política porque este articulo no se trata de ese asunto en particular.

¿Vale más un esposo que mantiene a su familia, no digo a todo lujo, en donde económicamente no tienen carencias, pero que humilla a sus hijos o golpea a su esposa; comparado con el que Ama y respeta a su esposa e hijos pero que su trabajo no le da más que para carencias?

¿Aquel estudiante de preparatoria que se viste de una forma por demás cuestionable según sus papás y sus calificaciones son lo bastante buenas como para mantener una beca escolar contra aquel que se viste como a los padres les gusta que sus amistades vean a sus hijos, pero sus calificaciones son de los mas deplorables del sistema educativo?

Y asi podría seguir listando comparaciones de unos contra otros sin la polémica de los géneros.

Si no me quiero y me respeto primero Yo, no puedo querer ni respetar a los demás.

O lo que es lo mismo, en este caso, Si no me valoro primero Yo, No puedo valorar a los demás.

Conocernos a nosotros mismos acerca de nuestras debilidades y fortalezas nos indica a nosotros mismos cuanto valemos. Si por naturaleza somos buenos haciendo algo, ya sea matemáticas, gimnasia, pintura, inclusive hasta para convencer a las personas o para hablar en público, son habilidades que debemos magnificar y explotar pues seguramente nos traerán grandes satisfacciones en la medida que las vayamos desarrollando. En el otro extremo tenemos nuestras debilidades, de las que no nos gusta hablar o sacarlas a la luz. Si las conocemos y las reconocemos como debilidades, nuestra tarea como seres humanos es trabajar en mejorar esa debilidad y obtener por la vía del condicionamiento el mejor provecho de esta incomodidad.

Nosotros mismos nos asignamos nuestro propio valor. En el mercado encontraremos personas con valores distintos. Hay quienes dicen valer más que otros, pero la verdad es que están equivocados, solo son mas fanfarrones que el otro.

¿Un billete de cien dólares en el fondo de la taza del baño vale menos que uno nuevo?

Como en la bolsa de valores, hay veces que nuestro valor lo colocamos a la alza y otras a la baja, depende de nuestras emociones. Hay ocasiones en las que nos vamos a la quiebra y dejamos al mejor postor, y es entonces cuando nuestros valores nos ayudaran a salir de nuevo al mercado o nos hundirán para siempre.

Somos unos campeones en el momento que lo declaramos y nos decidimos a serlo.

Quienes están en la cima nos lo demuestran a diario, Madonna, Michael Jordan, Oprah Winfrey, Maradona, (no hay que perder de vista a) Del Potro, Francisco Martin Moreno.

Y la lista puede seguir y seguir. Las personas que se deciden verdaderamente a triunfar por consecuencia lo logran. Ellos no solo tratan, no se quedan en el intento de empiezo hasta el lunes para comenzar con la semana. No hay excusas porque no debe de haber razón para dar excusas. No se exigen porque tienen ganas de hacer las cosas. No le molesta hacer lo que les gusta porque para eso viven. Viven su vida! Su Vida! No la de los demás.

Por supuesto que tienen fallas y defectos si no vean a Tiger Woods, pero si el ya se levanto una vez estoy seguro que se va a levantar de nuevo. El aprender de nuestros errores es hacernos más grandes y más fuertes.

El valor de las personas radica en su actitud ante la vida y la forma en que afronta sus problemas y este valor solo lo asignamos nosotros el valor asignado por los demás es una moneda todavía aun más volátil.